CADA PERRO ES ÚNICO

He tenido la suerte de convivir con animales desde niña y he podido disfrutar de varios perros, a cada cual más diferente, cada uno único. Hoy abunda la idea de que todos los perros deben comportarse de la misma forma, queremos que nuestro perro sea el más educado, el que mejor pasea con la correa, el que más trucos sabe… intentamos que nuestros perros actúen siempre igual. Pero se nos olvida algo importante, cada perro es un individuo único con su propio carácter, sus manías, sus defectos y sus virtudes.

La genética tiene un papel muy importante en el carácter. Tiene la información no sólo del aspecto físico, también de los comportamientos y la forma de ser.

La genética tiene un papel muy importante en el carácter. Tiene la información no sólo del aspecto físico, también de los comportamientos y la forma de ser.

La genética juega un papel importante en el carácter, nos predispone a actuar de una u otra forma y a tener un rasgo de personalidad determinado. En los perros, la influencia de la genética en el comportamiento es muy evidente, sobre todo en ciertas razas que han sufrido durante años una intensa selección, no sólo para conseguir los aspectos físicos que nos interesaban, también para conseguir con más facilidad ciertos comportamientos. Por ejemplo, durante años se han criado Border Collies seleccionando los que tuviesen predisposición a realizar la conducta de acecho que usan en pastoreo. También vemos como en las exposiciones de belleza, algunas razas, tienen que ser especialmente sensibles a los estímulos para reaccionar irguiéndose y ladrando para que el juez los puntúe; a los pastores alemanes, por ejemplo, los “enfrentan” uno delante de otro para que tensen los músculos y ladren.

La genética predispone a ciertos comportamientos, pero es el ambiente en el que se desarrolle un perro el que guiará y marcará esos comportamientos y así, las experiencias que vaya teniendo en cada situación que viva se quedarán grabadas en su memoria para ir dando forma a su carácter. Esto quiere decir que aunque nuestro perro tenga en su código genético la predisposición a actuar de determinada forma será el ambiente donde se críe el que module este comportamiento. Volviendo al ejemplo de antes, si vivimos con un perro que durante generaciones se ha seleccionado para que actúe de forma brusca y rápida ante los estímulos, pero ha vivido en un ambiente en el que la socialización ha sido adecuada, no tendrá problemas serios a la hora de relacionarse y de encontrar situaciones novedosas. De igual modo, un perro que de forma innata tiene comportamientos deseables, puede verse perjudicado por un mal ambiente.

Aunque la genética lleva la información de cómo actuar, las situaciones que viva el perros modulará los comportamientos y así con la combinación genética-ambiente se desarrolla el carácter.

Aunque la genética lleva la información de cómo actuar, las situaciones que viva el perros modulará los comportamientos y así con la combinación genética-ambiente se desarrolla el carácter.

La combinación genética-ambiente es lo que marcará el carácter del perro, en algunas conductas tendrá más peso el ambiente, en otras la genética, pero ambos factores están siempre juntos (aunque en porcentajes distintos) por lo tanto tendremos que adaptarnos a esto. Lo cual no significa que debamos cortar tajantemente con estos comportamientos mediante castigos o amenazas, intentando controlar en todo momento, no sólo las acciones del perro, sino sus intenciones. Si lo hacemos estamos cortando su forma de ser, le estamos quitando lo que tiene como individuo; además de otras repercusiones negativas. Una de ellas es que al no poder actuar de la forma que le resulta natural lo haga de forma agresiva (aquí afectan factores asociativos y motivacionales entre otros). Otra es que el perro para evitar el castigo decida no actuar de ninguna manera. Ambos casos son malos, aunque a nosotros los perros que optan por la segunda opción nos parecen buenos y educados, lo cierto es que son perros asustados. Es más, si el perro es especialmente sensible se hundirá emocionalmente (“rompemos” al perro) lo que tiene mucho que ver con quitarle su forma de ser que decíamos antes.

Los perros al igual que nosotros actúan y se relacionan con el ambiente y como nosotros, cada uno lo hace a su manera. Todos tenemos nuestro carácter, un rasgo distintivo que nos identifica y queremos que nos acepten como somos ¿por qué no somos capaces de entender esto con los perros? Nos hemos empeñado en que los perros tienen que actuar de la misma forma siempre, que actúen como queramos y cuando queramos, sin pensar que tienen suficientes capacidades para actuar y resolver soluciones, según las interpretaciones individuales que haga cada uno y aunque a veces necesiten ayuda, no es lo mismo ayudar que exigir. Pretender que actúen en todo momento bajo nuestros deseos es pretender que actúen como robots. Cada perro tiene su forma de ser y esto es lo que les hace únicos.

Cada perro es único y tiene su propia forma de ser, por eso no podemos esperar lo mismo de unos que de otros, ni hacer las mismas cosas con unos que con otros. Lo que es seguro es que si los aceptamos tal cual son disfrutaremos mucho de su compañía.

Cada perro es único y tiene su propia forma de ser, por eso no podemos esperar lo mismo de unos que de otros, ni hacer las mismas cosas con unos que con otros. Lo que es seguro es que si los aceptamos tal cual son disfrutaremos mucho de su compañía.

Hace años viví con dos perras, Tula y Pepa, que eran capaces de gestionar cualquier situación sin agobiarse lo más mínimo. Hoy vivo con Traste, un bóxer especialmente sensible que se siente intimidado si alguien pasa cerca de él (y para él cerca pueden ser 10 metros). Obviamente no me iré con Traste a pasar la tarde al centro de Madrid, aunque era algo que sí podía hacer con Tula y Pepa. Nuestros perros son nuestros amigos y parte de la familia y nos gusta que participen en nuestras actividades, pero tendremos que buscar las que nos gusten a los dos y adaptarlas para que disfrutemos ambos, yo tengo amigos que nunca me acompañarían a un concierto de Machine Head, pero disfrutamos mucho haciendo rutas por el campo.

Conoce a tu perro, entiéndelo y acéptalo, aprended a vivir cada uno con las manías del otro y proporciónale el ambiente adecuado (que no será el mismo para todos) para que desarrolle su propia personalidad. Así evitaréis posibles problemas que puedan causar esa forma de ser tan especial, evitaréis frustraciones por parte de los dos y sobre todo disfrutaréis mutuamente de la compañía del otro.

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“MI PERRO ES DOMINANTE.” SOMETERLO O ENTENDERLO

La vida en sociedad, como la de los perros, necesita una serie de protocolos y poder comprenderlos para que fluya en armonía. Para las relaciones entre perros, sean del tipo que sean (familiares, de cooperación o simplemente con el perro vecino con el que se cruzan por las mañanas) es importante poder conocer el estado de ánimo del otro, su carácter, sus intenciones y otras características como por ejemplo, las capacidades físicas del otro; de esta forma pueden valorar sus posibles respuestas de actuación y elegir la más adecuada a la circunstancia. Para esto los perros tienen una amplia gama de recursos comunicativos que nosotros hemos simplificado en dos grupos, dominancia/sumisión, sin tener en cuenta que la conducta social del perro es más compleja que un simple dominante-sumiso.

En la foto vemos a Traste (boxer) erguido sobre Gelo. Lejos de intentar someterlo, Traste usa una serie de señales para comunicarse y evitar un conflicto en una situación en la que la tensión iba aumentando.

En la foto vemos a Traste (boxer) erguido sobre Gelo. Lejos de intentar someterlo, Traste usa una serie de señales para comunicarse y evitar un conflicto en una situación en la que la tensión iba aumentando.

Según los comportamientos que tengan los perros los catalogamos de una u otra forma y cuando ponemos la etiqueta “dominante” saltan todas las alarmas y nos preocupamos mucho. Cuando nuestro perro muestra cierto tipo de señales como son las de erguirse delante de otro, tensarse, colocarse la lado en paralelo casi tocándose las cabezas y otras semejantes que les hacen parecer más grandes, pensamos: “mi perro es dominante, tengo que tener carácter para dominarlo yo e impedir que someta a los demás,” lo que significa que debemos tener cuidado con ese perro, cortar toda conducta de esa clase y ser nosotros los que controlemos tanto al perro como las situaciones que le ocurran.

Al encontrarse con un perro nuevo es común que muchos perros adopten posturas que les hagan parecer más grandes, así dan a conocer sus capacidades físicas. Son demostraciones de fuerza que forman parte de un protocolo de señales encaminadas a evitar agresiones.

Al encontrarse con un perro nuevo es común que muchos perros adopten posturas que les hagan parecer más grandes, así dan a conocer sus capacidades físicas. Son demostraciones de fuerza que forman parte de un protocolo de señales encaminadas a evitar agresiones.

¿Realmente la intención del perro es dominar a otros? ¿Es necesario someter a los perros que muestran estas conductas? Intentemos ver estos comportamientos desde otro punto de vista. Tengamos en cuenta todas las características de los perros, en especial la de animal social y como tal, un animal que necesita interactuar con otros y relacionarse. Si entendemos que los perros tienen esta necesidad de comunicarse, nuestro concepto sobre este tipo de conductas (que vamos a llamar demostraciones de fuerza) cambia, pasan de ser intenciones de someter a otros individuos para convertirse en parte fundamental de la comunicación natural, normal y necesaria. Estas demostraciones permiten a los perros darse a conocer y saber las capacidades físicas de cada uno, de esta forma no hay necesidad de un enfrentamiento directo para solucionar algún conflicto, éste se soluciona a través de un ritual de señales. Además contribuyen a aliviar la tensión ya que van acompañadas de otro tipo de señales que son las señales de apaciguamiento (como orinar varias veces o incitaciones al juego, entre otras). En muchas ocasiones, entre todo este ritual de señales, vemos perros con conducta de monta hacia otros, comportamiento que más fácilmente se cataloga de dominante, sin embargo, si volvemos al punto de vista de evitar enfrentamiento, podemos darnos cuenta de que en situaciones de estrés el sexo es una mejor forma de eliminar la tensión que la agresión directa.

En definitiva, estas demostraciones de fuerza son parte de las habilidades sociales de los perros y son necesarias para que se comuniquen de forma correcta. Son innatas, pero tienen que ser desarrolladas y mejoradas a través del contacto y aprendizaje con otros perros, impedirlas e intentar someterlos perjudica su desarrollo e incluso añadimos ansiedad a las interacciones sociales. Debemos permitirles hacerlo para que puedan incluirlas en sus protocolos de forma adecuada. Es normal que perros jóvenes que están en pleno proceso de desarrollo de sus habilidades sean más bruscos, no terminen de usarlas correctamente o en los momentos adecuados, e incluso generar más tensión y que haya algún revolcón, pero es lógico que durante el aprendizaje se cometan errores. Es cierto que perros que tienen problemas no saben usarlas ni interpretarlas bien, llegando a haber agresiones, pero ese es un tema para otro momento.

Os animo a que veáis el comportamiento de vuestros perros desde una perspectiva más global, que integre sus características y así poder entender mejor a nuestros compañeros peludos.

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ERES EL “LÍDER DE LA MANADA” ¿Y AHORA QUÉ?

En los últimos años el número de medios que habla sobre adiestramiento o educación canina ha crecido mucho y con ello el interés de las personas que convivimos con perros. Distintos programas de televisión han contribuido a ello. Pero ¿esta información es de calidad? ¿qué repercusiones tienen estas técnicas?

Cantidad no es sinónimo de calidad. Es cierto que la televisión ayuda a que la información parezca veraz y válida, pero muchas veces está sesgada y maquillada. Por esto quiero explicaros cómo funcionan las técnicas de adiestramiento que aparecen en muchos medios de comunicación.

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“Si sale en la tele es verdad” Muchas veces la información de los medios de comunicación está a medias y maquillada.

Muchos de vosotros habréis oído el término dominancia y os habrán contado cómo tenéis que conseguir ser un “líder de manada” para vuestro perro, porque ellos son animales que conviven en jerarquías. Dicho así, no queda mal, incluso parece coherente y si le añades la “magia” de la televisión, queda espectacular. Pero ¿qué hay detrás de esto?

Reducción de rango. Así se llama la técnica usada desde el punto de vista de la dominancia jerárquica. La intención es relegar al perro al escalafón social más bajo para poder tener completo control sobre él. La base de esta técnica poco tiene que ver con la estructura social de los perros. Su base está en el condicionamiento operante y más concretamente en cómo actúa el castigo en el aprendizaje a la hora de eliminar conductas. El castigo es un estímulo aversivo del que el perro intentará huir, por eso, cuando castigamos al animal por hacer una conducta que nos molesta dejará de hacerlo para evitar ese castigo. Los castigos pueden ser diversos, desde hacer un ruido fuerte que asuste al perro, físicos como dar golpecitos o tirones de correa, hasta el uso de herramientas más dañinas como collares eléctricos o cordinos (presiona la carótida impidiendo que llegue oxígeno al cerebro).

El castigo es un método de eliminación de conducta, por lo que muchos os preguntaréis por qué no usarlo cuando un perro tiene una conducta que me supone un problema o incluso puede llegar a ser peligrosa. Bien, hasta aquí hemos hablado del castigo desde un punto de vista conductista, pero falta añadir el componente emocional. El uso de castigos aumenta la ansiedad, inseguridad, la falta de control, la pérdida de autoestima y la confianza (en uno mismo y en quien aplica el castigo) haciendo que el perro tenga una actitud de miedo e inseguridad ante cualquier situación, llegando a ser incluso su estado normal, sus capacidades de gestión quedan prácticamente anuladas.

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Los castigos aumenta la ansiedad. El uso de castigos puede hacer que tu perro se muestre inseguro ante las situaciones que se le presenten.

Además, los castigos también aumentan la frustración y ésta se relaciona con la agresividad (a mayor frustración, mayor agresividad) por lo que el uso de estos métodos puede volverse en contra de quien los práctica y hacer que el perro empiece a generar conductas agresivas o que éstas sean de mayor envergadura.

Ahora que tenéis una información más completa al respecto de las técnicas de adiestramiento que vemos por televisión, blogs y otros medios, podréis decidir con más claridad cómo educar a vuestros perros.

Desde mi punto de vista, conocimientos y experiencia, siempre recomendaré una educación que integre los aspectos emocionales, conductuales, físicos y sociales del perro.

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MOTIVACIÓN PARA APRENDER

Cuando nos decidimos a enseñar conductas nuevas a nuestro perro, lo primero que tenemos que preguntarnos es qué mueve al perro a actuar y cómo podemos aprovechar eso para su enseñanza, es decir qué MOTIVA al perro y cómo va a ayudar a que actúe.

Muchos de los que leéis esto habréis oído varias veces hablar de reforzadores y cómo utilizarlos, pero pocas veces nos hablan de motivación. Es cierto que de vez en cuando aparece algún comentario de pasada como “el perro está poco motivado,” pero no sabemos mucho más.

La motivación es el motor que nos impulsa a actuar. Hay distintos niveles y distintos tipos de motivación, dependiendo de esto las conductas serán más o menos intensas y duraderas.

MOTIVACIÓN EXTRÍNSECA: Es la que nos mueve a actuar para conseguir un objetivo externo a nosotros. Por ejemplo, el perro que realiza un giro a la señal de su guía porque así consigue un trozo de salchicha, este premio es un reforzador externo (existen varios tipos de reforzadores con distintas características, pero hablar de ellos en esta entrada sería demasiado largo).

MOTIVACIÓN INTRÍNSECA: Son las que nos mueven a realizar acciones con las que disfrutamos simplemente por hacerlas, la acción en sí es el reforzador (reforzador interno) Por ejemplo, el perro que sale al campo y corre detrás de un conejo. Podríamos pensar que es una motivación extrínseca y persigue al conejo para alimentarse, pero un perro de casa que tiene sus necesidades primarias cubiertas no persigue al conejo porque tenga hambre, pero cualquiera que haya visto un perro hacer esto puede decir que disfrutó haciéndolo.

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Traste toca con el hocico la bola de un stik porque sabe que así consigue un trozo de salchicha. Esto es una motivación extrínseca.

¿Cómo podemos usar esto en el aprendizaje del perro? Cuando vamos a un grupo de adiestramiento y el monitor nos explica cómo y cuándo premiar al perro lo estamos usando, utilizamos reforzadores externos para motivar la conducta que queremos que haga. En este caso es la motivación extrínseca la que mueve al perro. Esta es la que más aparece en adiestramiento y educación canina, pero ¿qué pasa con la motivación intrínseca? Parece que se nos olvida esta parte tan importante en el perro.

Se ha demostrado que el aprendizaje es de mejor calidad cuando la motivación intrínseca por aprender es mayor que la extrínseca. Está claro que si queremos que nuestro perro haga un giro y él no está predispuesto, tendremos que dar a esa acción algún valor, que en este caso será el premio (motivación extrínseca). Pero si conseguimos que le guste hacer cosas con nosotros simplemente porque disfrute cuando interactuamos, la motivación intrínseca jugaría un papel importante en el aprendizaje.

Un efecto de los reforzadores externos en la motivación es que si premias, por ejemplo con comida, una conducta motivada intrínsecamente, esta conducta empieza a perder valor como tal y empieza a ganar valor el reforzador externo, es decir, empieza a transformarse en una conducta motivada por una meta externa.

Un caso en el que vemos cómo actúan motivación intrínseca y extrínseca es el de los perros terapeutas. Estos perros saben hacer varios “trucos” para las sesiones y normalmente se les ha enseñado con premios, sin embargo su motivación por estar cerca de la gente es intrínseca, cometeríamos un erros si premiamos esta conducta con reforzadores externos, porque perdería ese valor que tiene para el perro.

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El equipo canino de Can Sonrisas tiene una alta motivación intrínseca por estar con la gente, lo que les hace grandes terapeutas.

La mejor forma de que un aprendizaje sea adecuado y duradero es que la motivación intrínseca sea alta.

La motivación también influye en los trabajos de modificación de conducta. Los perros actúan de una forma porque tienen la motivación de conseguir algo y usan alguna conducta para conseguirlo. Por ejemplo, un perro tiene el objetivo de estar lejos de otro perro porque le da miedo, una estrategia puede ser huir, pero otra puede ser ladrarlo de forma amenazante para alejarlo. Estamos acostumbrados a ver en estos casos como se trabaja con refuerzos externos agradables para el perro como puede ser un trozo de salchicha (también se usan factores como la distancia, el umbral de reacción…) para intentar cambiar la conducta que nos molesta por otra que nos parece más adecuada (las teorías del aprendizaje son muy interesantes, si os gusta el adiestramiento y la educación os invito a que indaguéis sobre ellas). En muchos casos estas técnicas funcionan, pero más de una vez hemos visto como perros, a pesar de estar haciendo un buen trabajo, no terminan de mejorar y se quedan estancados. Aquí están actuando las distintas motivaciones del perro, pero sobre todo su percepción de la situación y sus propias capacidades para solucionarla (sí, estáis leyendo bien, los perros tienen la capacidad de percibir sus competencias, de revisar distintas opciones de respuesta y de tener expectativas de lo que va a pasar según actúe).

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En casos de reactividad hacer que el perro sienta que tiene el control en lugar de ser nosotros los que controlemos la situación permitirá que el perro sea capaz de gestionar situaciones conflictivas por el mismo cuando la terapia termine.

En estos casos cuanto mayor sea el uso de reforzadores externos menor es la percepción de control por parte del perro. Podríamos pensar que si ve que el control es nuestro debiera aceptarlo y dejarse llevar por nosotros, pero devolverle el control al perro es fundamental para que pueda empezar a encontrar estrategias más apropiadas. Algo así pasa al conductor que tiene que hacer un viaje de copiloto, aunque confíe en la persona que conduzca, no podrá evitar pisar ese freno imaginario que hay en el lado del copiloto.

 

Por este motivo, en un caso de modificación de conducta, es necesario plantearnos no usar o al menos minimizar el uso de reforzadores externos para conseguir una mayor motivación intrínseca a solucionar las situaciones de conflicto y aumentar la sensación de control por parte del perro. Una vez se perciba con autocontrol entonces podremos empezar a guiarlo hacia nuevas respuestas más adecuadas.

Muchas conductas no están motivadas exclusivamente por uno u otro tipo, lo extrínseco e intrínseco suelen aparecer unido, pero una u otra tienen más peso dependiendo del individuo y de la situación. Así que prestemos mucha atención a las motivaciones de nuestros perros ya sea para enseñar trucos o guiar en situaciones problemáticas. Tampoco podemos olvidar que al mismo tiempo que tienen lugar estas motivaciones, también surgen emociones que las afectarán.

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LA IMPORTANCIA DE LAS EMOCIONES EN LA HOSPITALIZACIÓN VETERINARIA

La influencia de las emociones en la salud física daría para escribir un libro (o varios) pero hoy nos vamos a centrar en su efecto durante las hospitalizaciones. Por desgracia, a veces, nuestros perros o gatos enferman y en ocasiones es incluso necesario hospitalizar. En el tiempo que el paciente esté en la clínica veterinaria le harán pruebas, le pondrán tratamiento y controlarán su evolución, además de actuar de una forma rápida y eficaz si hay alguna complicación, algo que no podría hacerse si el animal está en casa.

El miedo que aparece por estar fuera de su casa, sin su familia, el verse encerrado, los incómodos manipulados veterinarios, unido al malestar de la enfermedad hace que algunos pacientes entren en un estado de depresión que impide su recuperación, incluso pueden empeorar.

El miedo que aparece por estar fuera de su casa, sin su familia, el verse encerrado, los incómodos manipulados veterinarios, unido al malestar de la enfermedad hace que algunos pacientes entren en un estado de depresión que impide su recuperación, incluso pueden empeorar.

Pero ¿qué pasa cuando los análisis y pruebas empiezan a dar signos de mejoría y el paciente no lo demuestra? Hemos visto muchas veces animales que tras unos días de hospitalización los resultados analíticos mejoran, pero continúa apático y aparentemente más enfermo. Es en este momento cuando se necesita la ayuda del paciente, es el animal quien debe querer recuperarse y poner de su parte.

 
Entonces, si el tratamiento es eficaz y el animal debería sentir alivio ¿por qué no mejoran? El problema aquí es un estado emocional negativo, el miedo que supone estar fuera de su casa, sin su familia, el verse encerrado, los incómodos manipulados veterinarios, unido al malestar de la enfermedad hace que algunos pacientes entren en un estado de ansiedad, incluso depresión que impide su recuperación, algunas veces pueden empeorar. Así que es imprescindible lograr un estado emocional positivo. La mejor forma que conocemos, es proporcionar al perro momentos más o menos largos de seguridad y comodidad y nuestros animales se sienten muy seguros y cómodos estando con nosotros. Por esto se debe permitir un periodo de visitas en el que se pueda interactuar con el paciente (darlo de comer, pasearlo cuando se pueda…) es más el veterinario deberá considerar la posibilidad de que el paciente vuelva a casa.

La mejoría de un paciente enfermo cuando vuelve a la seguriidad del hogar y su familia suele ser notable.

La mejoría de un paciente enfermo cuando vuelve a la seguriidad del hogar y su familia suele ser notable.

En un principio la vuelta al hogar no será continua, pasará la noche en casa con su familia y volverá al día siguiente mientras sea necesario para que siga con su tratamiento y puedan controlar su evolución. Pero es imprescindible que el animal tenga, al menos durante la noche, ese descanso emocional que le da la seguridad y confort de su hogar y su familia. Un estado emocional positivo ayuda a que el sistema inmunitario funcione de forma óptima, además al disminuir los signos de depresión el perro empieza a tener apetito, esto favorece la recuperación.

En todos los pacientes recuperar un estado emocional positivo es necesario para su recuperación. Los gatos son de los animales que más sufren las consecuencias emocionales de la hospitalización.

En todos los pacientes recuperar un estado emocional positivo es necesario para su recuperación. Los gatos son de los animales que más sufren las consecuencias emocionales de la hospitalización.

Debemos entender que cuando el veterinario toma esta decisión no lo hace para quitarse responsabilidad, todo lo contrario, decidir que el paciente vuelva a casa no es nada sencillo ya que si hay una recaída la actuación será más lenta, pero las ventajas que tiene para el estado emocional del perro o gato y sus efectos en su salud física suele superar la posibilidad de una recaída durante el tiempo que esté fuera de la clínica.
También tenemos que entender que aunque pase la noche en casa, el animal sigue enfermo, por lo que tendremos que seguir concienzudamente las pautas que nos de el veterinario hasta que volvamos a llevarlo a su hospitalización diurna.

 
Mi recomendación para los propietarios que en algún momento tengan la mala suerte de hospitalizar a su colega es que busquéis no sólo buenos profesionales capacitados para resolver los problemas físicos del paciente, también tienen que estar capacitados para entender sus necesidades emocionales y trabajar por ello.

La vuelta al hogar con su familia, al menos durante la noche, proporciona momentos de seguridad y comodidad que hace que el paciente tenga un estado emocional positivo y favorezca la recuperación.

La vuelta al hogar con su familia, al menos durante la noche, proporciona momentos de seguridad y comodidad que hace que el paciente tenga un estado emocional positivo y favorezca la recuperación.

Disfrutad con vuestros compañeros peludos.

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EDUCACIÓN CANINA EN POSITIVO ¿SÍ O NO?

Cuando empiezas a interesarte por el mundo de la educación canina no paras de buscar el método adecuado. Después de varios años con distintos profesionales me topé con un caso muy complicado (el de mi propio perro) y esto me llevó a conocer la “Educación Canina en Positivo”. Al principio era reacia a cambiar mi forma de actuar y pensar sobre el comportamiento de los perros, pero pronto vi que esta forma de educar no sólo es la más respetuosa, también es la más completa y con mayores recursos. Entonces, ¿por qué hay tantas personas reacias a contratar un profesional que eduque en positivo? Y sobre todo, ¿por qué hay tantos profesionales que evitan esta forma de educación, incluso algunos habiéndose acercado mucho? Intentaré dar respuesta ambas preguntas lo más objetivamente posible, pero tened en cuenta que esto es una opinión personal después de haber conocido otros métodos y varios profesionales de la educación canina.

Traste atento para empezar aprender nuevas cosas. Le encanta trabajar

Traste atento para empezar aprender nuevas cosas. Le encanta trabajar

Primero vamos aclarar en que consiste la educación canina en positivo para poder entenderlo mejor. Resumiendo mucho se trata de premiar los comportamientos que queremos e ignorar los que no son apropiados. La mayoría de la gente es esto lo que conoce y obviamente parece insuficiente, es difícil comprender cómo voy a cambiar un comportamiento indeseado de esta forma, por eso son pocos los que deciden dar a su perro esta educación. Sin embargo hay mucho más: el perro no es sólo comportamiento, no podemos centrarnos exclusivamente en la conducta y pretender eliminarla (lo que ocurre en la reducción de rango, con todos los problemas que conlleva) para educar (a cualquier animal, incluido el humano) hay que tener en cuenta, el carácter y estado emocional, el estado físico y fisiológico y, el entorno en el que vive y se desarrolla el animal; es decir es una educación integral. Me gusta más este término para definir una forma de educar que el de “en positivo” lo primero porque nada es 100% positivo (ignorar al perro para no reforzar la conducta indeseada y que acabe por extinguirse no es positivo) y no es conveniente ni mucho menos pretender que lo sea, no podemos meter al perro en una burbuja, de esta forma nunca será un individuo sano capaz de gestionar las distintas situaciones que se den. Una vez tenemos en cuenta estos factores necesitamos las herramientas para poder guiar a nuestro perro, es aquí donde entran las teorías del aprendizaje y lo que conocemos sobre etología que ni mucho menos tienen que ver con dominancia/sumisión, los perros son mucho más que eso (podéis leer el artículo ¿Existe la dominancia? para entenderlo mejor) es entonces cuando nos damos cuenta de que la mejor forma de educar (repito, a cualquier animal) es evitando castigos y correcciones que lo único que consiguen es crear un ambiente tenso, estresante, deteriora el vínculo y crea inseguridad e inestabilidad, e incluso puede provocar dependencias insanas de los perros hacia sus humanos.

Traste (boxer) un perro reactivo puede convivir y jugar con otros perros gracias a la educación integral

Traste (boxer) un perro reactivo puede convivir y jugar con otros perros gracias a la educación integral

Como hemos visto, nuestra forma de educar tiene en cuenta al perro en su totalidad y utiliza como herramientas los conocimientos de varias disciplinas, por todo esto y como nos encanta poner nombre a todo, me decanto por llamarlo EDUCACIÓN INTEGRAL.

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Una vez comprendemos esto ya no debería haber rechazo ante esta forma de educar, pero entonces por qué sigue habiendo profesionales que no sólo no lo aceptan sino que se mofan de los que trabajamos así (en una revista de divulgación un afamado adiestrador llegó a decir que no somos profesionales coherentes.) Mi teoría al respecto es subjetiva y se basa en experiencias propias. En primer lugar es difícil aceptar un método o teoría existiendo un alto nivel de competencia y rivalidad insana entre compañeros de profesión, tanto por tener métodos e ideas distintas como por parte de los que comparten la misma teoría; de esta forma nadie quiere escuchar las nuevas teorías propuestas y se crean enemistades. En segundo lugar, Al tratar el problema de raíz los resultados pueden tardar en verse y aunque son más estables y eficaces mucha gente prefiere lo rápido (a pesar del riesgo de recaída.) En tercer lugar y no por ser el último es el menos importante, algunos educadores/adiestradores se publicitan como educadores en positivo cuando únicamente se dedican a dar premios a los perros sin tener en cuenta todos los factores de los que hemos hablado antes, intercalado técnicas aprendidas en un programa de televisión. Esto no sólo no enseña al perro sino que empeora su conducta. Alguien que tiene una experiencia así al contratar a un educador obviamente no dará buena prensa de este método.

Por todo esto, os recomiendo que busquéis una forma amable, correcta y eficaz de tratar los problemas comportamentales de vuestros perros y sobre todo busquéis un profesional de la educación canina que trabaje de esta forma y en el que podáis confiar.

Ahora disfrutad con vuestro colega peludo.

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PROBLEMAS PARA LA SALUD: EL GOLPE DE CALOR

En estos días con tan altas temperaturas hay que prestar atención a nuestros compañeros peludos (también a los plumíferos, escamosos…) A diferencia del ser humano, que tenemos una gran cantidad de glándulas sudoríparas (sudar es muy eficaz para disipar el exceso de calor), el resto de animales tienen más dificultad para disipar el calor, por ejemplo, perros y gatos se ayudan a través de la evaporación que se produce al respirar, por eso los perros jadean.

Al jadear, la evaporación que se produce ayuda a que el cuerpo se enfríe.

Al jadear, la evaporación que se produce ayuda a que el cuerpo se enfríe.

¿Qué es el golpe de calor? (congestión por calor o hipertermia)
Aparece cuando la temperatura corporal es tan alta que el animal no es capaz de disipar el exceso de calor por sí mismo. Esto ocurre cuando el animal está expuesto a una elevada temperatura ambiental. Y si además la humedad del ambiente es alta, el proceso es más rápido.
Un golpe de calor puede provocar un fallo multiorgánico, llegar al coma, incluso a la muerte, por eso es necesario prevenir y si ya ha ocurrido, actuar con rapidez.

protegeme del calor
Síntomas
– La temperatura corporal del animal alcanza o supera los 42ºC
– Pérdida de fuerzas.
– Respiración rápida y costosa.
– Exceso de salivación.
– Cianosis: la lengua y las encías se pondrán de color azulado
– Tambaleo y desorientación.
– Aumenta el ritmo cardíaco.
– Convulsiones
– Pueden aparecer diarreas sanguinolentas y vómitos.

Prevención

Los gatos son expertos en el uso del ambiente. Buscarán los lugares más frescos para pasar las horas de calor y pasarán la mayor parte del tiempo sesteando para evitar calentarse.

Los gatos son expertos en el uso del ambiente. Buscarán los lugares más frescos para pasar las horas de calor y pasarán la mayor parte del tiempo sesteando para evitar calentarse.

La mejor solución es la prevención, por eso es importante saber cuales son los factores que pueden desencadenar un golpe de calor y evitarlos. Como ya hemos dicho el factor principal es la elevada temperatura ambiental, pero también afecta el estado del animal; un animal enfermo (sobre todo problemas cardíacos y respiratorios) o demasiado nervioso tendrá más posibilidades de sufrir un golpe de calor si no prestamos atención. También hay que tener especial cuidado con los cachorros, ancianos, animales obesos y braquicéfalos (chatos como el bóxer, bulldog, persas…)

 

 

 

 
–  Deberemos tener siempre a disposición agua limpia y fresca.
–  Daremos paseos tranquilos a horas de menos calor, en zonas con sombras y evitaremos los terrenos asfaltados (pueden quemarse las almohadillas)
–  Evitaremos el ejercicio excesivo.
–  Evitaremos darles de comer a horas de máximo calor y antes o después de salir al paseo.
–  Mantendremos la estancia donde se encuentre el animal ventilada, fresca y en penumbra.
–  NUNCA dejaremos a nuestros peludos en lugares cerrados con mala ventilación y que guarden la temperatura como puede ser un coche (el interior de un coche puede estar entre 5º y 15º por encima de la temperatura exterior y aumenta en menos de 1 minuto)
–  Si usamos aire acondicionado, no lo pondremos muy fuerte ni a temperaturas muy bajas ya que al salir a la calle el cambio brusco y repentino de temperatura puede hacer que sufra el golpe de calor al no estar el cuerpo preparado para ello. Si vamos en el coche con el aire acondicionado puesto es recomendable que lo apaguemos y bajemos las ventanillas antes de salir del coche, para que el organismo se vaya adaptando y pueda estar preparado para actuar frente al calor.

 
Cómo actuar frente a un golpe de calor.

En estos casos la rapidez es fundamental. Mientras actuamos tendremos a mano el teléfono de un veterinario ya que en muchas ocasiones será necesaria su intervención.

–  Pondremos al animal en un lugar fresco y ventilado o a la sombra.
–  Bañaremos al animal con agua fresca, NUNCA con agua muy fría o con hielo, esto puede provocar una vasoconstricción periférica y dificultar aún más la disipación de calor.
–  Pondremos paños húmedos y frescos en inglés, axilas y sobre la cabeza (en la cabeza pondremos una bolsa con hielo machacado.) No cubriremos al animal con toallas aunque estén húmedas ya que así impedimos que se libere calor corporal (poner una toalla húmeda puede ser buena idea para refrescarlos en una situación normal, pero nunca se la dejaremos puesta en exceso, podemos ponerla para que se tumben encima.)
–  Daremos de beber agua fresca poco a poco, también podemos darle cubitos de hielo para que los chupe, pero poco a poco.
–  Hay que controlar la temperatura para que cuando baje de 42ºC dejar de enfriarle, ya que su cuerpo sigue trabajando para ello y con nosotros enfriando podría sufrir el efecto contrario al golpe de calor, una hipotermia.

Durante un golpe de calor no cubrieremos al animal con nada, pero podemos usar toallas húmedas y frescas en situaciones normales para refrescarlo, eso sí, nunca cubriremos por completo y lo dejaremos poco tiempo. En la foto Ares está disfrutando de una siesta fresquita.

Durante un golpe de calor no cubrieremos al animal con nada, pero podemos usar toallas húmedas y frescas en situaciones normales para refrescarlo, eso sí, nunca cubriremos por completo y lo dejaremos poco tiempo. En la foto Ares está disfrutando de una siesta fresquita.

Protégelos del calor. Ahora a disfrutar con nuestros compañeros.disfruta_verano

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EL ATV EN LA CLÍNICA: MANEJO DE PERROS Y GATOS

Una de las tareas del ATV es dar asistencia al veterinario, esto incluye el manejo y manipulado de los pacientes durante la consulta. Esta tarea comienza en cuanto propietario y mascota entran a la clínica. Desde que entra el animal está recibiendo y procesando la información que hay en la clínica, que es mucha y gran parte no es agradable para los animales: huele a miedo, se encuentran con congéneres asustados, algunos poco amistosos, gente desconocida y recuerdos de momentos desagradables, incluso dolorosos. Es nuestra obligación, como ATVs, intentar hacer de la clínica un lugar menos peligroso para ellos y esto comienza por demostrar que nosotros mismos no somos una amenaza.
Un error que se comete a menudo es el de intentar hacernos amigos del perro o gato que vienen a consulta. No todos los animales que entran quieren hacer amistad, es mucho mejor dejarles tranquilos y enseñarles que no queremos molestar, de esta forma el manipulado que vayamos hacer después será mucho más sencillo. Incluso si entrase un cachorro juguetón, deberemos procurar no aumentar su excitación para facilitarnos el trabajo y evitar daños innecesarios por un exceso de actividad (caídas, golpes…) Aunque pueda parecer que a ojos del propietario un ATV que no intenta jugar, besar o hablar con entusiasmo a su mascota; es algo antipático, también es nuestra obligación explicar porque no lo hacemos y porque actuamos de esta forma: no estamos en el parque de perros con los vecinos, estamos en la clínica veterinaria y no queremos meter más experiencias negativas de las que se pueda llevar cuando, por ejemplo, se le vacune.

Es fundamental que el profesional de la clínica no aumente los niveles de estrés de los pacientes que acuden.

Al entrar en la clínica, como cuando pasan a consulta; les dejaremos tranquilos, que exploren, huelan o que estén donde quieran, para que se familiarice con el entorno. Mientras tanto el veterinario o nosotros mismos estaremos realizando la anamnesis al propietario. Este es un buen momento para preguntar lo que necesitemos saber y observar al paciente tanto en comportamiento como en estado físico. Es importante estar atentos al lenguaje corporal del animal y adecuar el nuestro a su situación particular. Tanto perros como gatos están haciendo señales para comunicar su estado de ánimo. Sería de gran utilidad que el profesional de la clínica supiera interpretar correctamente estos signos (olvidaos de dominancia/sumisión, tienen mucho más que contar). Siempre recomiendo la lectura del libro: “El Lenguaje de los Perros: Las Señales de Calma” de Turid Rugaas.

Es importante dejar tranquilo y a su aire al animal antes de empezar a explorar.

Es importante dejar tranquilo y a su aire al animal antes de empezar a explorar.

Cuando vayamos acercarnos nuestros movimientos tienen que ser tranquilos y seguros, sobre todo procurar no ser amenazadores: no iremos directamente hacia ellos ni nos abalanzaremos sobre ellos. Nos aseguraremos de que al animal no le pille desprevenido que vayamos a tocarle.
A la hora de sujetarlos tendremos que ser suaves, pero firmes, actuar con seguridad y delicadeza. Si usamos la fuerza pondremos nervioso al paciente y será más difícil el manipulado, con los riesgos que esto conlleva no sólo para él, también para nosotros y el veterinario. Un animal nervioso y asustado si se ve acorralado puede atacar. No olvidemos que el veterinario confía en nosotros y necesita un buen manejo por nuestra parte para realizar correctamente su trabajo sin riesgos.
Ayudémonos con chucherías, dejemos unas pocas por el suelo o la mesa, si le gusta comer y no es demasiado desconfiado, podremos dárselas nosotros para centrar su atención en algo bueno y no en lo que esté haciendo el veterinario. También podemos ayudarnos de material y objetos para aumentar su seguridad, como poniendo un antideslizante en la mesa o tapar y dar cobijo con una toalla, incluso taparles la cabeza para que la luz no les moleste y no tengan tantos estímulos visuales que les puedan asustar (con gatos esto último suele funcionar). Todo esto, tendremos que valorar si es recomendable o no hacerlo, porque lo que para uno puede ser beneficioso, para otro no tiene por qué serlo.

Muchos gatos se asustan cuando los manipulamos en el veterinario. Si acepta ponerse un capuchón tendrá menos estímulos visuales lo que facilitará que se relaje

Muchos gatos se asustan cuando los manipulamos en el veterinario. Si acepta ponerse un capuchón tendrá menos estímulos visuales lo que facilitará que se relaje

Podemos disminuir el estrés al permitir que el animal esté en un lugar seguro mientras se le manipula.

Podemos disminuir el estrés al permitir que el animal esté en un lugar seguro mientras se le manipula.

Permitamos que vean los materiales que vamos a usar (exceptuando los peligrosos) para que no sea una sorpresa cuando los tengan sobre su cuerpo y no asustarlos demasiado.

Recalcar la importancia de observar el lenguaje corporal de los animales y ajustar nuestra forma de tratarlos a como se encuentren tanto física como psicológicamente.

A ellos, igual que a nosotros, les puede dar miedo y no gustar el médico, pero si demostramos que no somos un peligro, su paso por el veterinario será más llevadero.

Disfrutad con vuestro compañero peludo.

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PRESENTACIÓN DEL LIBRO “SOBRE PERROS QUE DEJARON DE MORDER, CUANDO LAS PERSONAS EMPEZARON A ESCUCHARLES

El pasado martes 26 tuvimos el placer de asistir y colaborar en la presentación del nuevo libro de “Santi” Jaime Vidal “Sobre perros que dejaron de morder, cuando las personas empezaron a escucharles”.
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Una presentación en forma de charla que empezó emocionándonos cuando Javi de Vallekanino dio la introducción y presentó al ponente. Es un gusto ver como las nuevas generaciones de educadores caninos tienen las ideas tan claras y están tan preparados.

Santi, Eli y hablando Javi (Vallekanino)

Santi, Eli y hablando Javi (Vallekanin

Las emociones siguieron cuando Eli Hinojosa cogió la palabra y continuó para hablar del libro y de su autor. Palabras dichas desde el corazón para un libro escrito desde el corazón.

Eli Hinojosa

Eli Hinojosa

Y como no, la esperada charla no dejó indiferente a nadie. Con su estilo cercano y sencillo (si lo pensáis bien, se asemeja mucho a la actitud de un perro) Santi hizo que la gente de la sala se acercase un poco más a la vida desde la vista de un perro, algo importantísimo para la buena convivencia y sobre todo en un tema tan preocupante como es la agresividad canina. Como el mismo dijo, “es el libro que no hubiera querido escribir (ojalá los perros no tuvieran la necesidad de morder a las personas)”
Una charla sobre perros con problemas y personas que se sintieron desbordadas por no saber como actuar y como la comunicación y el respeto consiguieron encauzar la convivencia de ambas especies.

Estoy segura que a cada uno de los asistentes que estuvimos allí, las palabras que dijeron nos hicieron pensar y replantearnos muchas cosas que vemos día a día con los perros.

"Santi" Jaime Vidal

“Santi” Jaime Vidal

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algunos de los compañeros

Probablemente lo más destacado de la tarde sea la COMUNICACIÓN, la capacidad de comunicación que tuvieron las personas que se dirigieron a nosotros y la importancia que tiene la comunicación para una buena convivencia. Comunicación y respeto son las dos palabras claves que me vienen a la memoria cuando recuerdo esta presentación. La charla no fue un tratado de agresividad canina, ni un recetario para combatirla, pero es lo que consiguen Santi Vidal y Eli Hinojosa, que no sólo forman futuros educadores caninos sino que forman personas con capacidad de empatizar con los perros, capacidad de pensar, personas con criterio propio que podrán poner en duda las formas de actuar con los perros y mejorar nuestra convivencia.

Si el libro está escrito con la misma entrega que la charla, como imagino, merecerá la pena leerlo. Que lo disfrutéis, nosotros ya lo estamos haciendo.

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LA IMPORTANCIA DE LA SALUD FÍSICA EN LOS PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO

Una de las causas de comportamientos agresivos en perros es el dolor, pero probablemente sea el que menos tengamos en cuenta. Muchas veces vemos como un propietario con un perro que gruñe o incluso muerde consulta a un educador canino pero la modificación de esa conducta tiene escasos resultados. En estos casos, después de cerciorarnos de que los métodos han sido los correctos, deberíamos preguntarnos si el perro tiene algún problema físico.
Un perro con dolor crónico (por ejemplo displasia de cadera) o agudo (después de una cirugía, un golpe…) será más sensible a las caricias y los roces y puede responder de forma agresiva para evitar que se le toque donde le duele.

Un perro con dolor puede reaccionar de forma agresiva.

Un perro con dolor puede reaccionar de forma agresiva.

Cuando tenemos un perro con conductas agresivas lo primero que debemos valorar es el estado físico del animal. Probablemente los problemas articulares y musculares sean los más difíciles de detectar porque los perros aprenden a moverse para disminuir el dolor, porque aunque les duela siguen corriendo, saltando y jugando, y no todos demuestran el dolor con quejidos. Nos encontraremos casos en los que ni siquiera esté diagnosticado, así que si creemos que nuestro perro puede tener dolor de este tipo, lo mejor sería llevarlo a un veterinario traumatólogo o un veterinario rehabilitador que nos de un diagnóstico y empecemos a tratar ese problema. Lo mismo ocurre con cualquier enfermedad que cause dolor, ya sean problemas digestivos, infecciones o cualquier otra. Siempre debemos descartar que un problema físico no sea la causa de un problema de agresión.

Una vez comenzamos a tratar el dolor, el educador canino podrá empezar a trabajar. No creamos que el problema de comportamiento se va ha extinguir sólo. Eliminar el dolor es necesario, pero es muy probable que el perro haya hecho asociaciones negativas relacionadas con ese dolor, como por ejemplo asociar a las personas que quieren acariciarlo con que le duela la espalda, o el collar con que le duela el oído si alguna vez tubo otitis y al ponérselo le rozamos y le dolió. Poco a poco y con un buen tratamiento por parte del educador el perro entenderá que ya no tiene que tener miedo a que le provoquen dolor, pero esto sin el tratamiento veterinario previo es imposible, no se puede pretender que un perro no tenga miedo de alguien si cada vez que se acercan le duele alguna parte de su cuerpo.

Éste es uno de los motivos por los que tenemos que hacer chequeos y revisiones veterinarias. El mejor remedio es la prevención.

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